El
hombre de sombrero se encontraba al fondo del vagón. Podía verlo
con sólo disimular que limpiaba una pelusa imaginaria de mi camisa
*Mantiene la mirada de soslayo* El abrigo gris ocultaba su
vestimenta, al parecer este calor de agosto no era un problema para
él. Su silueta recortada por la sombra de la noche denotaba un aire
de pesadumbre ¡No! Una sensación de peligro. El temor… medicina
que reaviva mis sentidos… Estaba tentado a acercarme. Sabía que si
lo hacía no tendría vuelta atrás. Sería suyo ¡Quería ser suyo!
*Se
levanta del asiento y camina por el corredor* A mitad del pasillo
aquel aroma a muerte me estremece. Si he de morir, moriría feliz,
así sea una ilusión superflua y momentánea. Quería sentir el
éxtasis de ser deseado. *Una gota de sudor recorre su espalda*
El
pulso dilataba mis venas. Sólo tendría esta noche. Su presencia
inminente alejaba a cualquier curioso que quisiera descubrir su
rostro impasible, en cambio yo… poco a poco reducía la distancia
que me separaba de él.
*Se
detiene* El hombre levantó la mirada. Sus ojos lapislázuli eran una
causa de imprudencias. Se desprendió del muro al cual estaba
apoyado, giró a su derecha y se plantó delante del baño, un
minúsculo cubículo no más grande que un armario. Lo seguí.
*Entra
en el baño y cierra la puerta detrás de sí* Aquel lugar no tenía
nada más que un lavado y una bombilla que no funcionaba. No era
necesario nada más. Intenté besarlo, pero su mano lo impidió.
Podía sentir su sonrisa cerca de mi cuello. Acercó sus labios a mi
clavícula, su aliento estremecía mi piel, mientras sus labios
susurraban palabras que no entendía, su mano derecha cubría mi boca
y la izquierda me mantenía apoyado en la puerta.
Su
cuerpo permanecía alejado del mío… Mi cuerpo hiperventilaba por
el anhelo de su contacto y él… Tan sereno como el que lee un
anuncio intrascendente de la calle.
¡Te
odio y te deseo! ¡Criatura infernal, no me importa lo que seas,
deseo que acabes con mi sed! Sus labios tocaron mi piel *Se
estremece* Lentamente asciende su lengua hasta situarla por debajo de
mi oreja. Sus manos comenzaron a moverse por todo mi cuerpo…Me
sentí invadido. Mi espacio es la nada. Es él. Él es la nada que
cubre todo.
Minutos
–tic, tac, tic, tac- Horas ¡No! Sólo fueron unos segundos, cada
lamida era una embestida contra mis sentidos *Respira ruidosamente*
Su mano derecha desciende por mi pecho, desgarra mi camisa. Sé que
disfruta de mi tormento. Toma mi erección húmeda y sus caricias
roban mis quejidos.
*Se
excita* Él inmutable *Suda* Él ríe *Llora* Él se deleita. Su mano
hace que acabe encima de mí. Aquellas lágrimas blancas se esparcen
entre su mano y mi torso. Él se lame los labios, escucho cómo se
degusta mi sabor.
El
tren se detiene. *Cae al suelo* Los pocos indicios de cordura
desaparecen cuando pasa sobre mi y sale del baño. *Una lágrima
resbala por su rostro* La nada se ha robado mi juicio. Soy un cuerpo
vacío. *Ha muerto*
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