<<Es
tu culpa cariño, es tu culpa>> susurré *le toca tiernamente
las mejillas* había sido su culpa por haberme tentado con su rostro
infantil, sus dos coletitas, su vestido de muñeca y sus zapatos de
charol. Ahora mi niña duerme.
Su
cuerpo era demasiado pequeño para soportar el mío, siempre tenía
que recordar que ya no era un niño… ¡Pero al fin! Al fin había
podido tener a mi pequeña en mis brazos. Arrullo a mi niña, mi piel
tostada contrasta con su palidez.
<<Abre
los ojos mi niña>> dije casi en un murmullo. Nada.
<<Despierta>> Silencio. <<No te hagas la dormida,
quiero jugar contigo>> aquellos párpados semi-azules no se
movían. <<¡A la mierda!>> todas las niñas se hacen las
dormidas después del primer juego, las asusto, lo sé, mi
cuerpo gigante da miedo *la deja en el suelo*.
Quiero
jugar, pero ninguna quiere jugar conmigo, por eso tengo que esperar
escondido, por eso tengo que atraparlas para que podamos jugar…
seguro es mi cara llena de pelos que las aterra ¿o mi altura? Soy
muy alto para jugar con ellas, ya no soy un niño. Es su culpa por
haberme tentado.
Taller de expresión literaria I
0 comentarios:
Publicar un comentario