Recuerdo
aquellas noches cuando el abuelo decía: <<¡Mija…El espejo,
acordate del espejo!>> Sí, lo recuerdo tan bien como si
hubiera estado ahí, como si lo hubiera visto. -Yo aún no había
nacido-. Pero sé de las noches en que el abuelo ocultaba el reflejo
de su espejo con alguna cobija desteñida y rasgada, mismo espejo que
con el pasar del tiempo traía y llevaba las almas de los muertos. El
abuelo lo sabía, el condenado tenía que saberlo, sino ¿Qué otra
razón tendría para tapar su superficie? Una noche, después de
tantas noches, mi abuelo se olvidó por completo de él ¡No! No se
escaparon las almas de los muertos. Se había unido una más a ellos.
Describir un objeto con algún significado para su dueño, en nueve líneas como “Propiedades de un sillón” de Julio Cortázar.
Etiquetas:
Cuentos,
Descripción,
Taller de expresión literaria I
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