El
atardecer se filtraba a través de las cortinas, no habías tenido
ocasión de descorrerlas como lo hacías de costumbre. Una brisa
silenciosa que se colaba por una rendija, las acompañaba en una
lenta danza.
Únicamente
se escuchaba el televisor de fondo, un periodista trasmitía la
noticia de la tarde <<En últimas noticias, se les notifica a
los vecinos que se encuentran en la Av. 14 con la 24, evitar
transitar la zona, se sospecha de la presencia de un fugitivo…>>
*Toma el control remoto y apaga el televisor* Era perturbador ver
tanta violencia. Las grandes ciudades como aquella, estaban atestadas
de crímenes y delincuencia *Una media sonrisa marca su rostro*.
¿No
era irónico decir que odio la violencia? *Una risa brota de sus
labios* No tenía pensado hacerte daño, no creía que merecieras más
dolor. Amiga mía, nunca pensé en destruirte y heme aquí, sentada
delante de tu cuerpo inerte con las manos teñidas de carmín.
Tu
mirada perdida en el vacío aún posee la imagen del cuchillo
atravesando tu pecho, aún tienes mi rostro grabado en tus pupilas
ennegrecidas por la muerte.
*Se
levanta* Amiga mía, tu cuerpo tendido en el suelo sólo hace
acrecentar mi ira, el halo de sangre que lo rodea no es suficiente
para calmar mis ansias. Ahora tu inexistencia te hará perfecta. El
recuerdo, detestable traidor, se burlará de mí. Borrará tus
defectos y acrecentará tus virtudes.
Los
santos negarán tu entrada al paraíso. María en los cielos te
odiará por usurpar su lugar. Amiga mía ¡Te quiero y te odio! Sin
tus errores nunca habría llegado hasta él, él...Todo este teatro
es por él. Te odio porque jamás podré amarlo como lo has amado tú.
Celebro
las penas del pasado, porque gracias a ellas vivo en su presente
*Toma el cuchillo del suelo, lo sostiene por un momento… Lo lanza
contra el cristal de la estantería de fondo* Mi ser está empañado
por las manos de los demonios que causaron pesar y caos a mi
existencia.
Amiga
mía, tú y yo nos parecemos tanto… <<¡No te culpo, no te
culpo!>> Escucho una voz en mi cabeza *Se arrodilla ante el
cuerpo y lo abraza* Tu no presencia es el tic-tac de un reloj que me
recuerda cada segundo de tu vida en su pasado.
*Acaricia
el rostro con el dedo índice, se inclina y besa sus labios* El sabor
de la muerte está sublimado por la aspereza y el gusto a cenizas.
*Se levanta de un salto* Se ha acabado la función, la noche se ha
posado y es momento de que vaya a encontrarme con mi cita.
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