El
tren saldría dentro de poco. Desde los altavoces hacían un último
llamado a los pasajeros. Eras como cualquier transeúnte despidiendo
algún familiar que se marchaba. Ella ni siquiera volteó para
despedirse. Más tarde descubrí que era el amor de tu vida.
En
menos de un minuto tenía que abordar ese mismo tren. La multitud
caminada allá para acá como si el tiempo se les acabara. Un policía
correteaba detrás de unos jóvenes, una madre tiraba fuertemente del
brazo de su hijo mientras lo reprendía, unos adolescentes se besaban
en una esquina de la estación. No subí al tren…
Te
vi, una media sonrisa ocultaba el dolor de tener que dejarla ir… O
eso quería creer, trataba de imaginar cuál sería su historia.
Bueno…Quizá sí te alegrabas de que se fuera. Era demasiado
ingenua al tratar de compararlos con los dramas que había leído
hasta ahora. Tu sonrisa torcida rayaba con la crueldad, sólo
pensabas en todo el daño que le habías hecho, más tarde cuando me
abrazabas me lo harás saber así.
*Se
levanta de la banca en que había esperado por más de una hora, toma
su maleta y se dirige a él* Recuerdo tu cara, todavía me divierte
la sorpresa de tus ojos al acercarme e irrumpir ese mundo que era tu
mente.
En
verdad pensaste que era una loca que te pediría dinero. Así me lo
hiciste saber mientras íbamos hacía mi apartamento. Te pedí más
que eso… Te exigí a ti… Desde ese momento fuiste mío.
Horas
más tarde estaba devuelta en el apartamento al que nunca pensé
volver…Mi nombre, tu nombre, una mirada, una sonrisa… No bastó
nada más. La maleta quedó en la puerta. Llegaste a pensar que
regresaba de algún viaje…
*Se
dirige directamente a la habitación, él la sigue* El humo del
último cigarrillo todavía se desprendía del cenicero junto a la
cama *Ella se acerca y comienza a quitarse la camiseta, él se lo
impide, la toma entre sus brazos por la espalda* <<A ti no te
haré daño>> dijiste casi en un aliento. *Ella se deja amar*.
Tus
besos recorrieron mi cuello dejando a su paso una estela de
estremecimientos. Mi cuerpo estaba a tu merced cuando besaste mi
espalda. <<Es suave>> susurraste. Me di la vuelta y te
besé los labios. << Sí, también son suaves>> No
dijiste nada más. No necesité que lo hicieras.
*Lentamente
se quitaron la ropa* Tus caricias, tus manos, parecían que habían
conocido el cuerpo de muchas mujeres, sólo habían conocido a una…
Aquella que ahora viaja en tren.
Besos.
Suspiros. Caricias. Besos. El sólo contacto con tu cuerpo no era
suficiente. Te necesitaba dentro de mí, así como tú olvidarte de
ella. Te sorprendí al subirme encima de ti, quería que me tuvieras
únicamente a mí en tu mente ¡Qué egoísmo de mi parte, yo soy la
intrusa! Intentaste cambiar de posición *Se inclina y le susurra al
oído* <<¿Quién te dio permiso de moverte?>> .
En
menos de diez minutos te hice acabar. Me quedé tendida sobre ti…*Él
la abraza* Una repentina rabia se apoderó de ti. Me dejaste a un
lado y te vestiste. Cinco minutos más tardes estaba sola en el
apartamento. A pesar de tu sonrisa de desprecio sabía que aún la
amabas.
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