Una poeta en la casa.


Farsa en un acto.

La acción transcurre de noche en un hogar de Maracaibo. Una madre con sus dos hijas y su hijo. La madre se encuentra en la cocina, la hija mayor en el baño, la hija menor llegando de la universidad y el hijo jugando.

Personajes

La madre.- Histérica y gritona.

Valentina.- Sifrina de barrio.

Berenice.- Mala estudiante de Letras.

Fonseca.- Niño travieso e insoportable.

Berenice.- (llegando a la casa, se dirige al mueble de la sala, saca los libros del bolso) ¡Ay, no! ¡Qué fastidio! ¡ Értale! Yo no sé qué piensan los profesores de letras, que uno de un día pa´ otro puede leer la Ilíada, la Odisea, la Eneida, la Divina Comedia, como que es muy bonito el ladrillo ese, no, pero la otra, veinte cuartillas de lo bello ¿Qué es lo bello?, ¿Qué es lo bello?, ¿Qué es lo bello?, No chica… Lo bello es un ponquecito ¡Un ponquecito! ¡Mamá vení acá! Estoy demasiado full pa´ mañana.

(Entra La madre)

La madre.- (La sienta) ¡Ay mija, relájate, sentate!. Te va a dar un sofocon, un soponcio, por eso viví con las neuronas quemás, yo no sé pa´ que estudiaste la vaina esa, que yo ni sé pa´ que es. Por cierto mija ¿Qué estudiáis vos?

(Entra Fonseca jugando con un carrito y haciendo ruido)

Berenice.- (Intenta leer) ¡Callate! ¡Mami ve, mirá! No me deja leer la parte que Potroloco se muere, que la colera de Aquiles, decile que se calle.

La madre.- ¡Fonseca! ¡Dejá leer a la hermana tuya y te metéis en el internet y me averiguais cuándo es que se va la luz!

(Valentina desde el baño grita)

Valentina.- ¡Yo voy a salir, porque creo que se va hoy!

La madre.- Mija, pero si vos te vivís estirando esas greñas.

(Entra Valentina)

Valentina.- ¡Claro mami! Yo no voy aparecer así, como estoy, en el matrimonio de Matilde, o sea, este cuerpecito tropical se tiene que ver ¡Fashion!

Fonseca.- Sí, mija, a ver si te termináis de ir, porque no tenéis ni novio.

La madre.- ¡Fonseca, cuento tres y llevo dos! ¡Qué te metáis en el internet y me averiguáis cuando es que se va la luz…!

(Se fue la luz)

La madre.- ¡Ah…! ¡Yo no te dije que prendieras la computadora, te dije que buscaras en el internet que cuando se iba la luz! Pero, ya pa´ que, anda pal gabinete y saca las velas.

(Sale Fonseca de escena)

Berenice.- Bueno ¡Mejor, ya no leo! ¿Cómo voy a leer si se fue la luz? No y los profesores son muy panas, ellos entiende que uno tiene problemas, a ellos también se les va la luz, es más, lo bello es que a ellos también se les va la luz. Total, el ensayo es pa´ la semana que viene.

Valentina.- ¡Mirá cómo quedé! Igual yo no quería ir pá la boda esa. ¡Qué molleja! Lo que más me duele es que los dulces iban a estar bien buenos, pero mejor, así no engordo.

(Entra Fonseca con las velas y llega la luz)

La madre.- ¡Ay no, andá a guardalas, no importa! ¡Ya llegó la luz!

Berenice.- Me van a pelar, será que sigo con Potroloco, y lo bello se tendrá que esperar para la semana que viene, porque desconsiderados sí son los profesorcitos, creen que uno le pasa los ojos al libro y ya ¡Digame la otra! Y que los Diarios de Colon…

Valentina.- ¡Qué gorda, ni que gorda, me voy pá la rumba! Me voy a terminar de estirar las pasas, yo en realidad sí quiero ir.

(Se fue la luz)

La madre.- ¡Ellos creen que me salió muy barata la nevera esa! La computadora no se la he terminado de pagar a CANTV, al raucher se le va a chicharrar la antena esa, y el spit ese se la van a fundir los fusibles, la suspensión, el chasi, las bujías! ¡Fonseca! Ayudame a desenchuflar los aparatos. (Ambos desconectan los electrodomésticos de la casa)

Valentina.- ¡Ay, no! Me irán a quedar esas pasas así, igual, yo no quería ir a la boda de la mongólica esa ¡Pa´ colmo! El novio me estuvo echando los perros ¡A mí! ¡A mí! A mí mamita.

Berenice.- ¿Sabéis qué? Yo me voy a ir a dormir, yo estoy segura que la luz no va a venir, y tengo la excusa perfecta pa´ decir que no leí. Yo mejor me voy a…

(Llega la luz)

(Entra La madre y Fonseca, La madre está espantando los zancudos a Fonseca)

La madre.- ¡Mijo movete que hay muchos jegen y chinchunchumba!

Fonseca.- Pero, mami, prendé el ventilador.

La madre.- Atrevete a prender la vaina esa pa´ que veáis el pescozón que te voy a dar.

Valentina.- (Desde el baño) ¡Mi alma, mami! Nos vamos a asar.

Berenice.- Se terminara de ir la peazo de luz esta, no veis que yo no quiero leer pa´ mañana. Yo te apuesto que ahorita debe estar el profesor pensando la preguntica que me va hacer mañana ¡Qué yo espero que no sea qué es lo bello, porque ahí sí me salgo en dos ruedas!

(Se fue la luz)

(Todos entran a la sala)

La madre.- ¡Definitivamente, mija! ¡No se puede!

Fonseca.- Mami tengo hambre.

Valentina.- Prendé el tostiarepa que yo te hago la masa, ya no voy pa´ un sevillo de boda.

Berenice.- ¡Sí, ya te va a prender el tostiarepa! Ustedes tienen que aprender que la esencia no está en si se va la luz o si viene la luz, sino en todo lo contrario, al derecho y al revés, porque al final de todo las estrellas que describen Rubén Darío no son las mismas que describe Cervantes, pero es el mismo cielo… ¡Está bueno el principio del ensayo! ¿Verdad?

Todos.- Sí…

La madre.- Yo sabía que tenía una poeta en la casa.

Creado por Abygail Magrini y Verónica Cubillán.



El mercader de Venecia.

Versión del acto V del Mercader de Venecia de Willian Shakespeare.

Acto V

Escena única

Belmont -La avenida del castillo de PORCIA

Entra STEPHANO

STEPHANO: (AP) Ya la obra está por acabar y Willian ya no sabe que decir ¡Por Dios y no soy
cristiano! Ya Antonio se salvó de las garras del judío ¿Qué otra cosa podemos esperar? La comedia
sigue siendo comedia puesto que hasta ahora nadie ha muerto, a menos que morirse de aburrimiento
sea una tragedia, me tienen aquí esperando y ni siquiera una línea he dicho.

Entran LORENZO y JESSICA

STEPHANO: (AP) ¿Quienes son los que veo ahí? Ah, seguro son los que tienen que recibir la noticia
que traigo. Y pensar que para esto me hicieron en este drama, simplemente el decir que mi ama pronto
regresará cuando aparecerá dentro de un momentito. Escucharé lo que dicen.

LORENZO: La luna brilla resplandeciente. En una noche como esta, mientras los suaves céfiros
besaban cariñosamente a los árboles silenciosos; en una noche como esta, a lo que pienso, Tróilo escaló
las murallas de Troya y exhaló su alma en suspiros frente a las tiendas griegas, donde Cressida dormía.

JESSICA: En una noche como esta, Tisbe, andando como un paso temeroso a través de rocío, vio la
sombra del león antes de ver a león mismo, y se escapó llena de espanto.

STEPHANO: (AP) No sé si aplaudir su elocuencia o empalagarme por su cursileria.

LORENZO: En una noche como esta, Dido, con una rama de sauce en la mano, manteniéndose de pié
sobre la playa desierta del mar, suplicaba con sus gestos a su amante que volviera a cártago.

JESSICA: En una noche como esta, Medea cogió hierbas mágicas que rejuvenecieron al viejo Esón.

STEPHANO: (AP) Sí, definitivamente me empalago de tanta cursilería y pensar que tengo que hablar
así.

LORENZO: En una noche como esta, Jessica se fugó de la casa del rico judío y con ella un amante
atolondrado huyó de Venecia hasta Belmont.

JESSICA: En una noche como esta, el joven Lorenzo le juró que la amaba tiernamente, y robó su alma
con mil juramentos de fidelidad, de los que no había uno solo sincero.

STEPHANO: (AP) Esto se está poniendo interesante... A ver como reacciona el elocuente amante...

LORENZO: En una noche como esta, la encantadora Jessica, cual una pilluela, calumnió a su amante,
que la perdonó.

STEPHANO: (AP) ¿En serio? Te llama mentiroso y tú la personas...

JESSICA: Os batiría mencionando noches, si no viniera nadie; pero !chitón! Oigo pasos de un hombre.

(Se deja ver STEPHANO)

LORENZO: ¿Quién viene tan precipitadamente en el silencio de la noche?

STEPHANO: Un amigo.

LORENZO: !Un amigo¡ ¿Que amigo? Vuestro nombre, haced el favor, amigo.

STEPHANO: (AP) Si así trata a los amigos como será a los enemigos, este maltrato es culpa Willian
¡Claro, como solo digo un par de líneas y soy personaje de relleno...! Nadie se acordará de un simple
criado-mensajero.(A LORENZO) Stephano es mi nombre, y vengo a anunciaron que mi ama estará de
vuelta antes de rayar el día, aquí en Belmont. (AP) Insisto ¿No sé para qué mi ama me envió? Solo
quiere que la reciban con bombos y platillo... Ah, sí...(A LORENZO) Se detiene a alguna distancia
delante de las cruces sagradas, a cuyos pies se arrodilla e implora felices días de matrimonio.

LORENZO: ¿Quién viene con ella?

STEPHANO: Nadie, si no es un ermitaño y su criada. ¿Estará mi amo de regreso, me hacéis el favor?
(AP) ¡ A mi sí no me falta la amabilidad...!

LORENZO: No; y no hemos sabido sabido noticias suya. Pero os ruego, Jessica, entremos y hagamos
algunos preparativos de fiesta para desear la bienvenida a la dueña de la casa.

Entra LAUNCELOT.

LAUNCELOT: !Hola, hola¡ !Ah de la casa¡ !Eh¡ !Hola, hola¡

LORENZO:¿Quién llama?

STEPHANO: (AP) Otro relleno más...

LAUNCELOT: !Hola¡ ¿Habeís visto a maese Lorenzo? !Maese Lorenzo hola, hola!

LORENZO: Déjate de tus holas, hombre, acércate un poco.

LAUNCELOT: !Hola ¿Dónde? ¿Dónde?

LORENZO: Aquí.

STEPHANO: (AP) Ya me ignoraron estos dos, como ven solo soy una figura que hace de ambiente,
aunque grite esos ni si quieran me miraran.

LAUNCELOT: Decidle que ha llegado un correo de parte de mi amo, con su tropa llena de buenas
noticias; mi amor estará aquí antes del amanecer.

LORENZO: Entremos, querida mía, y esperemos su llegada. Y, sin embargo, es inútil. ¿Porque hemos
de entrar? Amigo Stephano, por favor, id a anunciar en la casa que vuestra ama está por llegar, y decid
a vuestros músicos que vengan aquí, al aire libre.

STEPHENO: (AP) Para qué más quejas y reclamos, soy lo que soy y lo sigo siendo, me adentro en el
castillo, pues aun queda un embrollo por resolver, a Willian no se le ocurrió mejor forma de terminar
este drama que con la disputa de los amantes, y pensar que se acaban de salvar de la muerte, aunque las
personas casi siempre no son felices, él tampoco deja que sus personajes lo sean.

Sale STEPHANO.

Finalizando un cuento.

La nota todavía estaba húmeda, conservaba el olor del roído cigarrillo y el perfume floral que hacían de sus manos la cuna del pesar. Una gota gruesa de tinta intentaba secarse debajo de su nombre.

El cuerpo que la sostenía convulsionaba bajo los efectos de la copa de legía que había ingerido, poco a poco sus labios se tornaban cada vez más cenicientos y la luz se alejaba pausadamente de su mirada.

Lograste entornar los ojos y me viste. En ese momento cambiaste de opinión, no querías morir. No encontrarías nada más allá de la muerte.

Estaba de pie frente a ti. No, no saqué el teléfono que se encontraba en mi bolsillo derecho, sí, no llamé a nadie, ni al vecino, ni a la ambulancia que se escuchaba a dos calles de distancia, me di la vuelta y te dejé ahí.  

(El inicio pertenece a Aby Magrini)
Taller de expresión literaria I.

Describir un objeto con algún significado para su dueño, en nueve líneas como “Propiedades de un sillón” de Julio Cortázar.


Recuerdo aquellas noches cuando el abuelo decía: <<¡Mija…El espejo, acordate del espejo!>> Sí, lo recuerdo tan bien como si hubiera estado ahí, como si lo hubiera visto. -Yo aún no había nacido-. Pero sé de las noches en que el abuelo ocultaba el reflejo de su espejo con alguna cobija desteñida y rasgada, mismo espejo que con el pasar del tiempo traía y llevaba las almas de los muertos. El abuelo lo sabía, el condenado tenía que saberlo, sino ¿Qué otra razón tendría para tapar su superficie? Una noche, después de tantas noches, mi abuelo se olvidó por completo de él ¡No! No se escaparon las almas de los muertos. Se había unido una más a ellos. 

Sin nombre III.

Despierto y me encuentro rodeada por un grupo de personas, son mis amigos, o eso me hace creer mi cerebro, estamos descansando, a la espera de seguir el camino hacia algún destino, el cual, desconozco.

Intento recordar… Nada.

Intento pensar en el ayer…

De nuevo… Silencio rotundo.

Quiero preguntar, no puedo, algo me lo impide. Miro a mi alrededor, todos me miran a la expectativa de que diga algo, de nuevo no puedo recordar.

Intento recostarme de nuevo en la cama, todos me imitan. De repente, el calor me invade, me siento sofocada, poco a poco el aire deja de entrar en mis pulmones, no puedo respirar, un sonido ahogado intenta salir de mi garganta. Vuelvo a tomar bocanadas de aire, sigue sin funcionar… La desesperación empieza a inundar mi espíritu.

Asfixia… Asfixia…


Todo se vuelve calma y la imagen de mi padre aparece ante mí, regañándome por tanto escándalo.  

Reflejo.


¿La ves? Sé que la ves. Puedes observarla a través del cristal que refleja su cuerpo tendido sobre la cama.
¡Ves! Mira cómo se mueve, cómo se retuerce sumergida en sus sueños. Mundos donde todo es posible. 

¡Mira, mira! Se ha dado la vuelta. Ahora duerme boca abajo, su brazo se esconde debajo de la almohada, el otro cae tendido al costado de su cama.

Quiero atravesar el cristal, poseerla, hacerla sólo mía… Pero, ¿qué digo? ¡Es mía! Es mía, porque yo soy ella… Algo la incómoda en sus sueños, de nuevo se ha dado la vuelta, sus pies extendidos tocan cada esquina de la cama y sus brazos no dejan de cambiar de posición. 

*Su mano toca el cristal* Me invitas a poseerte. Tu respiración se acelera. Brotan de tus labios palabras en otros idiomas. Palabras que ni Yo que soy Tú puedo entender. Despiertas de un salto. Miras a tu alrededor. Tus ojos, dos rendijas almendradas miran hacia todas las direcciones.

Te levantas. Te acercas. *Se posa delante de su reflejo*. Te miras y me miras. Levantas tu mano derecha y tocas inconscientemente tu cabello, yo levanto mi mano izquierda y toco el mío. Tocas la sombra que surge incesantemente debajo de tus ojos, yo toco debajo de mis ojos. 

Tus dedos rozan el frío cristal de tu reflejo. ¡Al fin La puerta se ha abierto! Mis brazos atraviesan el duro cristal *La toma entre sus brazos* Tu cuerpo se une al mío lentamente. Crees que sigues soñando. El portal de cristal absorbe tu cuerpo y te dejas llevar. Aun crees que puedes despertar.  

Me hundo en ti... Ahora somos uno y solo más que uno. El espejo es una puerta que ha sido abierta y ahora se ha cerrado. No es un sueño y deseas salir. 

Amiga mía.

El atardecer se filtraba a través de las cortinas, no habías tenido ocasión de descorrerlas como lo hacías de costumbre. Una brisa silenciosa que se colaba por una rendija, las acompañaba en una lenta danza.

Únicamente se escuchaba el televisor de fondo, un periodista trasmitía la noticia de la tarde <<En últimas noticias, se les notifica a los vecinos que se encuentran en la Av. 14 con la 24, evitar transitar la zona, se sospecha de la presencia de un fugitivo…>> *Toma el control remoto y apaga el televisor* Era perturbador ver tanta violencia. Las grandes ciudades como aquella, estaban atestadas de crímenes y delincuencia *Una media sonrisa marca su rostro*.

¿No era irónico decir que odio la violencia? *Una risa brota de sus labios* No tenía pensado hacerte daño, no creía que merecieras más dolor. Amiga mía, nunca pensé en destruirte y heme aquí, sentada delante de tu cuerpo inerte con las manos teñidas de carmín.
Tu mirada perdida en el vacío aún posee la imagen del cuchillo atravesando tu pecho, aún tienes mi rostro grabado en tus pupilas ennegrecidas por la muerte.

*Se levanta* Amiga mía, tu cuerpo tendido en el suelo sólo hace acrecentar mi ira, el halo de sangre que lo rodea no es suficiente para calmar mis ansias. Ahora tu inexistencia te hará perfecta. El recuerdo, detestable traidor, se burlará de mí. Borrará tus defectos y acrecentará tus virtudes.

Los santos negarán tu entrada al paraíso. María en los cielos te odiará por usurpar su lugar. Amiga mía ¡Te quiero y te odio! Sin tus errores nunca habría llegado hasta él, él...Todo este teatro es por él. Te odio porque jamás podré amarlo como lo has amado tú.

Celebro las penas del pasado, porque gracias a ellas vivo en su presente *Toma el cuchillo del suelo, lo sostiene por un momento… Lo lanza contra el cristal de la estantería de fondo* Mi ser está empañado por las manos de los demonios que causaron pesar y caos a mi existencia.

Amiga mía, tú y yo nos parecemos tanto… <<¡No te culpo, no te culpo!>> Escucho una voz en mi cabeza *Se arrodilla ante el cuerpo y lo abraza* Tu no presencia es el tic-tac de un reloj que me recuerda cada segundo de tu vida en su pasado.

*Acaricia el rostro con el dedo índice, se inclina y besa sus labios* El sabor de la muerte está sublimado por la aspereza y el gusto a cenizas. *Se levanta de un salto* Se ha acabado la función, la noche se ha posado y es momento de que vaya a encontrarme con mi cita.





Tren.

El hombre de sombrero se encontraba al fondo del vagón. Podía verlo con sólo disimular que limpiaba una pelusa imaginaria de mi camisa *Mantiene la mirada de soslayo* El abrigo gris ocultaba su vestimenta, al parecer este calor de agosto no era un problema para él. Su silueta recortada por la sombra de la noche denotaba un aire de pesadumbre ¡No! Una sensación de peligro. El temor… medicina que reaviva mis sentidos… Estaba tentado a acercarme. Sabía que si lo hacía no tendría vuelta atrás. Sería suyo ¡Quería ser suyo!

*Se levanta del asiento y camina por el corredor* A mitad del pasillo aquel aroma a muerte me estremece. Si he de morir, moriría feliz, así sea una ilusión superflua y momentánea. Quería sentir el éxtasis de ser deseado. *Una gota de sudor recorre su espalda*

El pulso dilataba mis venas. Sólo tendría esta noche. Su presencia inminente alejaba a cualquier curioso que quisiera descubrir su rostro impasible, en cambio yo… poco a poco reducía la distancia que me separaba de él.

*Se detiene* El hombre levantó la mirada. Sus ojos lapislázuli eran una causa de imprudencias. Se desprendió del muro al cual estaba apoyado, giró a su derecha y se plantó delante del baño, un minúsculo cubículo no más grande que un armario. Lo seguí.

*Entra en el baño y cierra la puerta detrás de sí* Aquel lugar no tenía nada más que un lavado y una bombilla que no funcionaba. No era necesario nada más. Intenté besarlo, pero su mano lo impidió. Podía sentir su sonrisa cerca de mi cuello. Acercó sus labios a mi clavícula, su aliento estremecía mi piel, mientras sus labios susurraban palabras que no entendía, su mano derecha cubría mi boca y la izquierda me mantenía apoyado en la puerta.

Su cuerpo permanecía alejado del mío… Mi cuerpo hiperventilaba por el anhelo de su contacto y él… Tan sereno como el que lee un anuncio intrascendente de la calle.

¡Te odio y te deseo! ¡Criatura infernal, no me importa lo que seas, deseo que acabes con mi sed! Sus labios tocaron mi piel *Se estremece* Lentamente asciende su lengua hasta situarla por debajo de mi oreja. Sus manos comenzaron a moverse por todo mi cuerpo…Me sentí invadido. Mi espacio es la nada. Es él. Él es la nada que cubre todo.

Minutos –tic, tac, tic, tac- Horas ¡No! Sólo fueron unos segundos, cada lamida era una embestida contra mis sentidos *Respira ruidosamente* Su mano derecha desciende por mi pecho, desgarra mi camisa. Sé que disfruta de mi tormento. Toma mi erección húmeda y sus caricias roban mis quejidos.

*Se excita* Él inmutable *Suda* Él ríe *Llora* Él se deleita. Su mano hace que acabe encima de mí. Aquellas lágrimas blancas se esparcen entre su mano y mi torso. Él se lame los labios, escucho cómo se degusta mi sabor.


El tren se detiene. *Cae al suelo* Los pocos indicios de cordura desaparecen cuando pasa sobre mi y sale del baño. *Una lágrima resbala por su rostro* La nada se ha robado mi juicio. Soy un cuerpo vacío. *Ha muerto* 

Todo por una hora.

El tren saldría dentro de poco. Desde los altavoces hacían un último llamado a los pasajeros. Eras como cualquier transeúnte despidiendo algún familiar que se marchaba. Ella ni siquiera volteó para despedirse. Más tarde descubrí que era el amor de tu vida.

En menos de un minuto tenía que abordar ese mismo tren. La multitud caminada allá para acá como si el tiempo se les acabara. Un policía correteaba detrás de unos jóvenes, una madre tiraba fuertemente del brazo de su hijo mientras lo reprendía, unos adolescentes se besaban en una esquina de la estación. No subí al tren…

Te vi, una media sonrisa ocultaba el dolor de tener que dejarla ir… O eso quería creer, trataba de imaginar cuál sería su historia. Bueno…Quizá sí te alegrabas de que se fuera. Era demasiado ingenua al tratar de compararlos con los dramas que había leído hasta ahora. Tu sonrisa torcida rayaba con la crueldad, sólo pensabas en todo el daño que le habías hecho, más tarde cuando me abrazabas me lo harás saber así.

*Se levanta de la banca en que había esperado por más de una hora, toma su maleta y se dirige a él* Recuerdo tu cara, todavía me divierte la sorpresa de tus ojos al acercarme e irrumpir ese mundo que era tu mente.

En verdad pensaste que era una loca que te pediría dinero. Así me lo hiciste saber mientras íbamos hacía mi apartamento. Te pedí más que eso… Te exigí a ti… Desde ese momento fuiste mío.

Horas más tarde estaba devuelta en el apartamento al que nunca pensé volver…Mi nombre, tu nombre, una mirada, una sonrisa… No bastó nada más. La maleta quedó en la puerta. Llegaste a pensar que regresaba de algún viaje…

*Se dirige directamente a la habitación, él la sigue* El humo del último cigarrillo todavía se desprendía del cenicero junto a la cama *Ella se acerca y comienza a quitarse la camiseta, él se lo impide, la toma entre sus brazos por la espalda* <<A ti no te haré daño>> dijiste casi en un aliento. *Ella se deja amar*.

Tus besos recorrieron mi cuello dejando a su paso una estela de estremecimientos. Mi cuerpo estaba a tu merced cuando besaste mi espalda. <<Es suave>> susurraste. Me di la vuelta y te besé los labios. << Sí, también son suaves>> No dijiste nada más. No necesité que lo hicieras.

*Lentamente se quitaron la ropa* Tus caricias, tus manos, parecían que habían conocido el cuerpo de muchas mujeres, sólo habían conocido a una… Aquella que ahora viaja en tren.

Besos. Suspiros. Caricias. Besos. El sólo contacto con tu cuerpo no era suficiente. Te necesitaba dentro de mí, así como tú olvidarte de ella. Te sorprendí al subirme encima de ti, quería que me tuvieras únicamente a mí en tu mente ¡Qué egoísmo de mi parte, yo soy la intrusa! Intentaste cambiar de posición *Se inclina y le susurra al oído* <<¿Quién te dio permiso de moverte?>> .


En menos de diez minutos te hice acabar. Me quedé tendida sobre ti…*Él la abraza* Una repentina rabia se apoderó de ti. Me dejaste a un lado y te vestiste. Cinco minutos más tardes estaba sola en el apartamento. A pesar de tu sonrisa de desprecio sabía que aún la amabas. 

Catarsis.

Iralbar. Sé quien eres, aunque nunca te he visto, vives en mí… Eres una pútrida mosca que espera el momento más inoportuno para abrumar con tu presencia. Mil veces ¡Perra asesina! Destructora de mi cordura aparente. Iralbar es tu nombre.

*Se levanta toma su cuchillo y sale de la habitación* Mal consejera, me acompañas en mi viaje. *Pasea risueñamente entre los susurros de la noche* Lo deseo. Me desea, ella me desea. Voy en busca de mi presa. La muerte se viste de dama esta noche.

Las miradas se trastocan para apreciar aquellas piernas enfundadas de cuero rojo. Esta noche la ira y la barbarie se fundan en un solo ser. El espectáculo acaba de comenzar.

*Lo espera delante del bar* Se puede sentir al otro lado de la acera el olor a cerveza y orina que emana el lugar. Ese es tu lugar, sosegarse entre la mierda y la inmundicia ¡Chü´üpalee!* Dicen los indígenas que se encuentran a su alrededor.

*La presa ha salido de su guarida* Iralbar está deseosa que mi cuerpo actúe. Fiel espectadora de la función. *Se adelanta y se acerca por la espalda* <<Cariño>> susurran mis labios *La presa se gira* Es Iralbar personificada quien lo mira… *Una risa histérica brota de sus labios* ¿De cuáles labios? Iralbar está ansiosa.

*Toma el mango del cuchillo y lo enfila hacia el estómago * Una sola acción, un solo golpe… *Las viseras, poco a poco, comienzan a emanar de su cuerpo* Iralbar se ha desvanecido, yo me he desvanecido. La presa… sigue de pié ante la mujer de rojo desangrándose.


*Chü´üpalee: Excremento.

Sin nombre.

Me deslizo suavemente de la cama. Se escucha el eco de un sonido ¿Qué raro? A esta hora de la madrugada la casa es un concierto de silencios. Silencio, melodía innata que siempre me acompaña. El sueño ya es un mito. Las horas nocturnas son las cómplices desde que mi niño interior reclamó con hacerse presente.

Soy un adulto/niño que juega a vivir la vida. El eco no cesa. Quizás sea él, aunque… ¿Despierto a esta hora? Los niños no deben estar despiertos a esta hora ¡Ha, mira quién lo dice! *Sale de la habitación*.

No tengo que verlo, sé que está ahí. La oscuridad, madre alcahueta de todas las pasiones. Mi sangre, mi hermano, mi…MI… No es nada, dos cuerpos anónimos escondidos bajo la sombra de un pasillo en penumbras.

*Se sitúa delante de él, lo toma por sus estrechas caderas y lo acerca* Su jadeo es una invitación a que profane su cuerpo. Mi cuerpo. Masa de carne envuelta por la lujuria y la desesperación. El merece que sea tierno, pero… no puedo, me embriago, soy un alcohólico en rehabilitación que ha sucumbido de nuevo a la bebida.

Nuestros cuerpos se acercan más, se separan –respiro- se vuelven a acercar, un minuto más, dos más ¡Solo han pasado unos segundos! Un poco más… Me muerde el labio inferior y yo gruño ante su atrevimiento ¡Soy feliz! Lo acaricio atrevidamente sobre su torso que ahora está desnudo…


Pasos. Las sombras huyen y los cuerpos se separan estrepitosamente. Dos hermanos se miran fijamente cuando la luz artificial de la lámpara irrumpe en el corredor. Nos marchamos junto con la oscuridad.

Juegos de medianoche.

Ocho en punto, estoy sumergido en las sombras, *el vals de un reloj baila someramente dentro de su cabeza* <<¿Por qué no había salido?>> Cada viernes por la noche salía a la misma hora. Espera… -respiración profunda- la paciencia es una virtud… pero no la mía <<¿Por qué se tarda?>> Desde donde estaba podía ver la luz que se reflejaba a través de la ventana del apartamento 5B. Sólo tenía que esperar un poco más....*el tic tac sigue atormentándole*

Las piernas se me empezaban a entumecer cuando la vi salir a la calle meditabunda. Los pensamientos se deslizaban a través de la alcantarilla. Podía verla, estaba exquisita, provocativa… La basura hedía, alguien había dejado unos pañales cagados regados por el piso, a nadie le importa, yo soy un diamante en bruto que se esconde detrás de la basura.

Un sólo póster de luz alumbraba la calle empinada ¡Como agradezco a los políticos por su gran labor! Su silueta atravesó la estela de luz que parpadeaba, era bajita, aunque delgada, el vestido negro se adhería juguetonamente a su piel color miel, el constante vaivén de sus caderas era una explicita invitación a querer ser probada, ella quería ser saboreada, esperé a que cruzara la calle, salí a su encuentro.

Después de salir de la zona residencial disminuí la distancia que nos separaba, un hormigueo perturba mi estomago, soy un cazador inquieto, *le desea sentir asechada*,
es mi presa, ella me tienta, *quiere a su presa, seguirla, ponerle el sebo, acorralarla, someterla, llevarla a sus dominios, saciar sus ganas y reposar sobre sus restos para preparar el siguiente ataque*.

Entramos en el parque, mi querida dama se percató de mi presencia, su perfume de Dior exhala una esencia de miedo ¡Esa es mi chica! Me acerco cada vez más rápido a ella, su melena negra es una nube fugaz entre la neblina de la noche, no puedo contenerme más, ella me incita a terminar con el juego.

Me lancé sobre ella, <<Mi pequeño conejo saltarín>> susurré para mí, la tomé por la espalda y la llevé hacia unos arbustos, el juego apenas había comenzado, trataba de zafarse de mi, la tome entre mis grande brazos y la arrope con mi cuerpo, su mirada suplicante se cruzo con la mía, <<Es tú culpa cariño, tú me has provocado>> dije cariñosamente, mis palabras no estaban en consonancia con mis brazos que la retenían fuertemente.

Le tapé sus dulces labios con una mano, mientras que con la otra acariciaba sus piernas y apretaba mi erección contra sus caderas, ¡Exquisito! *se muere por morder* ¡No, marcas no! Aquella pieza no podía ser magullada. Me corrí en mis pantalones, me corrí una y otra vez, ¡Varias veces! Sin siquiera penetrarla, era una eyaculación continua que me excitaba cada vez más.

Las lagrimas empezaron a emanar de sus ojos, <<Lo sé cariño, yo también lo quiero>> baje el cierre del pantalón y me saqué una erección viscosa por el semen esparcido dentro de mis interiores. Subí su vestido, aún forcejaba conmigo ¡Hay qué delicia! La tomé de las caderas y la penetré sin miramientos, una… dos… tres…embestidas, me corrí de nuevo… rápidamente me subí el cierre y dejé a mi dama entre los arbustos convulsionando.


Pronto recorrí el camino de regreso a casa, entre en el apartamento 5B, me quité aquella ropa sucia y me bañé, no pasaron cinco minutos cuando mi dama llamó a la puerta.

Última noche.

Piel contra piel, el crujir de la cama es un eco sordo tras los jadeos de los amantes. ÉL lo cubre con su cuerpo, es una manta que envuelve la desnudez de él. <<Bésame más>> ordenó ÉL, en un continuo juego de lenguas y caricias, por un momento, él deja de ser él y toma el rostro de su compañero entre sus manos, <<HOY>>.

Un cigarro a medio acabar se encuentran en la mesa más próxima, el humo que desprende se confunde con las motas de polvo que revolotean por la habitación. La melodía de fondo es un presagio.

Give me a whisper
and give me a sigh
give me a kiss before you tell me goodbye”

Una risa maliciosa sale de los labios de ÉL, << ¡Niños! >>, ÉL toma sus manos, lo sienta entre sus piernas, <<Eres mío>> le susurra cerca de su oído. El clip de un interruptor sonó en algún lado.

And please remember that i never lied
and please remember
how i felt inside now Honey”

Suavemente ÉL le coloca una mano sobre la clavícula y lo empuja contra el futon, las aves son dueñas del cielo, las lombrices de la tierra y ÉL era dueño de él. Lo besó con ímpetu en los labios mientras que le acariciaba mucho más debajo de su estomago, la erección de él era exquisita, húmeda y viscosa.

Unas lágrimas blancas se esparcieron alrededor de los amantes en el instante en que ÉL se sumergía en el interior de él, cada embestida lo dilataba más hasta el punto de que ÉL entraba y salía con gran facilidad.

An don't you cry tonight
there's a heaven above you baby”


<< ¿Y si él se aleja?>> no podía pensar en la idea de que su él se fuera con otro individuo, no quería que estuviera en los brazos de otro, no podía… no podía… una ceguera, un Yo que no era ÉL, mientras que llegaba al clímax junto sus dos manos sobre el suave cuello de él, no podía… no podía dejar… gradualmente, poco a poco la presión se fue cerniendo sobre él.

él se embarcó de nuevo hacia la cúspide del éxtasis, rápidamente fue escalando al paso de ÉL, un poco más, sólo un poco más…casi, casi, una sombra cubre sus ojos, era el éxtasis de la muerte. 

Sueño

Recuerdo el día de mi muerte…*silencio rotundo* ¡Sí, sí…! *suspiro* lo recuerdo bien, tengo en mi memoria el momento exacto en que mi cuerpo abandonó este mundo tan anodino y utilitario.

Corría entre una hilera de platabandas alienadas una al lado de la otra, lo cual daba la sensación de un segundo suelo más cercano a la “idea de Dios”.

El atardecer pronto se convertiría en una trémula noche, desde el horizonte un grupo de hombres camuflajeados con trajes militares y armas, bajaban una escalinata oxidada en mi dirección ¿o eran lobos? Más que humanos parecían perros hambrientos, el qué buscaban, no lo sé, de lo único que estaba segura era que tenia que correr y lo hice hasta que mis pulmones ardieron con cada respiración que daba.

Vi a mi padre y fui hasta él, iba vestido igual que aquellos hombres/animales sedientos de guerra, me pidió que me escondiera entre unos barriles ¡Qué idiota fue, era el lugar más inseguro! Estaban en medio del follón que se había armado, sin embargo, mi estupidez fue aún mayor, pues le hice caso. <<No te preocupes, yo te cuidaré>> me decía… no lo volví a ver.


En ese momento, recordé a mi madre, ella aún no debía saber sobre los hombres armados, salí de mi “escondite” y fui en su búsqueda. La encontré en la azotea de uno de los edificios con otra mujer, teníamos que salir de ahí, pero ya no había tiempo, más hombres bajaban por los altos techos vecinos, logramos escondernos debajo de una cama, ya era tarde… la otra mujer desapareció.

En el lapso que hicimos silencio, la cara de un niño apareció ante nosotras debajo de la cama, con la mirada indiferente e inexpresiva, sin pensarlo tomó un rifle más pesado que él entre sus manos y apuntó a mi madre, sólo pude ver como las manos de ella se ajustaban detrás de la nuca y el sonido de un clip llegó sin demora hasta mis oídos, su cuerpo cayó inerte en el instante.

Ni gritos, ni desesperación, la resignación se apoderó de mí, la mirada del niño se cruzó con la mía, no pude ver nada en ella, ni una pizca de remordimiento, de aflicción, nada… Imité el gesto de mi madre, baje la cabeza y coloque las manos detrás de mi nuca, no hubo sonidos, no hubo una retrospectiva de mi vida, sólo la imagen de mi madre muerta ante mis ojos.

La bala fue penetrando desde mi cuero cabelludo hasta atravesar mi cráneo e irse alojando en mi cerebro. Estaba dentro y fuera, veía cómo caía al suelo y sentía cómo un vacío cubría mi ser, poco a poco deje de sentir mi cuerpo, sin dolor, sin nada. Mientras, iba recuperando la conciencia, es de mañana y he despertado.

Microrrelato.

Una infame cantidad de ideas llenaban súbitamente su mente en ese momento. La joven sentada frente a la mesa de café no paraba de sonreír.

Era bella, de una hermosura clásica, su piel era blanca y cremosa, su cabello castaño y sus ojos, enormes y marrones como las avellanas, pero en ese momento aquella hermosura era remplazada por algo mucho más ruin y cruel. Los ojos dilatados y la sonrisa de oreja a oreja, fría como el témpano, no abandonaban su expresión.

Se puso de pié y salió del apartamento, hacia la noche fría de febrero, no tardó más de una hora en volver, sin embargo, algo había cambiado, su expresión denotaba una serenidad, sólo comparable con la de los santos y las vírgenes, más lo que había dejado fuera de las paredes de ese edificio no se comparaba con la paz que reinaba en sus ojos.

En una habitación no muy lejos de ahí, dos cuerpo mutilados esperaban a ser encontrados, la carnicería que ahí se había efectuado no había dejado ganas para desear más e incluso el mayor de los temerarios daría un paso atrás ante semejante espectáculo.

El hombre había sido desmembrado por completo, desde las articulaciones de los brazos y piernas, hasta las articulaciones de cada dedo, colocados con exquisito cuidado, dando la forma del Hombre de Vitruvio de Da Vinci, la mujer, por otro lado, había sido lanzada hacia el vacío desde el octavo piso -lugar donde se encontraban- desnuda y con el rostro desfigurado, tan sólo los orificios del cráneo se divisaban entre la carne maltrecha y colgante del rostro.


La joven vuelve a sentarse frente a la mesa de café, manchando los muebles y el suelo a su paso, una risa histérica termina por salir de su boca, en pocas horas la función terminará.

Descripción de un personaje física y psicológicamente.


<<Es tu culpa cariño, es tu culpa>> susurré *le toca tiernamente las mejillas* había sido su culpa por haberme tentado con su rostro infantil, sus dos coletitas, su vestido de muñeca y sus zapatos de charol. Ahora mi niña duerme.

Su cuerpo era demasiado pequeño para soportar el mío, siempre tenía que recordar que ya no era un niño… ¡Pero al fin! Al fin había podido tener a mi pequeña en mis brazos. Arrullo a mi niña, mi piel tostada contrasta  con su palidez.

<<Abre los ojos mi niña>> dije casi en un murmullo. Nada. <<Despierta>> Silencio. <<No te hagas la dormida, quiero jugar contigo>> aquellos párpados semi-azules no se movían. <<¡A la mierda!>> todas las niñas se hacen las dormidas después del primer juego, las asusto, lo sé,  mi cuerpo gigante da miedo *la deja en el suelo*.

Quiero jugar, pero ninguna quiere jugar conmigo, por eso tengo que esperar escondido, por eso tengo que atraparlas para que podamos jugar… seguro es mi cara llena de pelos que las aterra ¿o mi altura? Soy muy alto para jugar con ellas, ya no soy un niño. Es su culpa por haberme tentado.


Taller de expresión literaria I

Instrucciones para conseguir novio.


Antes de comenzar quisiera aclarar que, si usted está muy desesperada por conseguir novio péguese un tiro. Sí, así como lo lee, se necesita tiempo y paciencia para seguir estas instrucciones, y si usted no la tiene ¿qué hace leyendo este texto?

Para conseguir novio lo que debe hacer es divisar algún individuo entre la multitud, aquel que sobresalga y parezca extravagante será el indicado.

Infórmese sobre él, indague entre las redes sociales, si lo encuentra en una comunidad cibernética no dude en solicitar su amistad ¡Es la mejor manera de comenzar una relación en estos días! Si al pasar el tiempo no responde acércate directamente a él o si se encuentra con alguno conocido tuyo salúdalo de forma casual, y después de un par de minutos recuérdale la solicitud de amistad en la red social de hace meses que nunca respondió, si su mirada se torna sospechosa hazle saber los amigos en común ¡Aunque no los tengan! y que te han hablado de él.

En tal caso, si se aleja mirando con disimulo, síguelo ¡Acósalo! Todo con la excusa de que quieres ser su amiga…Dentro de poco tendrás novio. 
 
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