Juegos de medianoche.

Ocho en punto, estoy sumergido en las sombras, *el vals de un reloj baila someramente dentro de su cabeza* <<¿Por qué no había salido?>> Cada viernes por la noche salía a la misma hora. Espera… -respiración profunda- la paciencia es una virtud… pero no la mía <<¿Por qué se tarda?>> Desde donde estaba podía ver la luz que se reflejaba a través de la ventana del apartamento 5B. Sólo tenía que esperar un poco más....*el tic tac sigue atormentándole*

Las piernas se me empezaban a entumecer cuando la vi salir a la calle meditabunda. Los pensamientos se deslizaban a través de la alcantarilla. Podía verla, estaba exquisita, provocativa… La basura hedía, alguien había dejado unos pañales cagados regados por el piso, a nadie le importa, yo soy un diamante en bruto que se esconde detrás de la basura.

Un sólo póster de luz alumbraba la calle empinada ¡Como agradezco a los políticos por su gran labor! Su silueta atravesó la estela de luz que parpadeaba, era bajita, aunque delgada, el vestido negro se adhería juguetonamente a su piel color miel, el constante vaivén de sus caderas era una explicita invitación a querer ser probada, ella quería ser saboreada, esperé a que cruzara la calle, salí a su encuentro.

Después de salir de la zona residencial disminuí la distancia que nos separaba, un hormigueo perturba mi estomago, soy un cazador inquieto, *le desea sentir asechada*,
es mi presa, ella me tienta, *quiere a su presa, seguirla, ponerle el sebo, acorralarla, someterla, llevarla a sus dominios, saciar sus ganas y reposar sobre sus restos para preparar el siguiente ataque*.

Entramos en el parque, mi querida dama se percató de mi presencia, su perfume de Dior exhala una esencia de miedo ¡Esa es mi chica! Me acerco cada vez más rápido a ella, su melena negra es una nube fugaz entre la neblina de la noche, no puedo contenerme más, ella me incita a terminar con el juego.

Me lancé sobre ella, <<Mi pequeño conejo saltarín>> susurré para mí, la tomé por la espalda y la llevé hacia unos arbustos, el juego apenas había comenzado, trataba de zafarse de mi, la tome entre mis grande brazos y la arrope con mi cuerpo, su mirada suplicante se cruzo con la mía, <<Es tú culpa cariño, tú me has provocado>> dije cariñosamente, mis palabras no estaban en consonancia con mis brazos que la retenían fuertemente.

Le tapé sus dulces labios con una mano, mientras que con la otra acariciaba sus piernas y apretaba mi erección contra sus caderas, ¡Exquisito! *se muere por morder* ¡No, marcas no! Aquella pieza no podía ser magullada. Me corrí en mis pantalones, me corrí una y otra vez, ¡Varias veces! Sin siquiera penetrarla, era una eyaculación continua que me excitaba cada vez más.

Las lagrimas empezaron a emanar de sus ojos, <<Lo sé cariño, yo también lo quiero>> baje el cierre del pantalón y me saqué una erección viscosa por el semen esparcido dentro de mis interiores. Subí su vestido, aún forcejaba conmigo ¡Hay qué delicia! La tomé de las caderas y la penetré sin miramientos, una… dos… tres…embestidas, me corrí de nuevo… rápidamente me subí el cierre y dejé a mi dama entre los arbustos convulsionando.


Pronto recorrí el camino de regreso a casa, entre en el apartamento 5B, me quité aquella ropa sucia y me bañé, no pasaron cinco minutos cuando mi dama llamó a la puerta.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
On'nanoko no Yume Blog Design by Ipietoon